El siguiente texto transcribe el capítulo 13 del libro de Justo de la Cueva COMUNISMO O CAOS: LA DEPAUPERACION ABSOLUTA DE LA JUVENTUD VASCA (Carta abierta a una joven vasca que hace unos días quemó un autobús en Pamplona), finalizado el 20 de agosto de 1996.
El título del capítulo es el siguiente: 13. La reciente rotunda denuncia de los explotadores hecha por un gran hombre, por un magnífico revolucionario: Fidel Castro. Y un canto a Cuba, esa gloriosa epopeya comunista, ese faro, esa esperanza viva que sigue alumbrando a América Latina y al mundo entero.
Y éste es el texto:
Pocas cosas más abyectas, más despreciables, más
nauseabundas hay en la abyecta, hedionda, nauseabunda y corrupta
España de hoy que los innobles ataques que los políticos
y periodistas españoles, lacayos del imperialismo yanqui,
dirigen contra el heroico pueblo cubano y contra su dirigente
Fidel Castro.
Pocas cosas más lógicas también. Porque los
traidores odian a los leales, los cobardes a los valientes, los
sucios a los limpios, los arrodillados a los erguidos, los corruptos
a los honestos, los sumisos a los insumisos, los autoderrotados
a los luchadores. Sencillamente porque su mera existencia les
acusa y les recuerda insoportablemente cómo podrían
haber sido ellos si no se hubieran rendido, si no se hubieran
vendido, si no se hubieran arrodillado.
Lo llevan crudo, además. Porque a cada poco espacio de
tiempo ese gran hombre, ese magnífico revolucionario, ese
espléndido comunista que es Fidel Castro, insiste en sacarles
los colores al rostro dando urbi et orbi otra lección
de dignidad, de lucidez y de coraje. Como sin ir más lejos
ha hecho al final de esta primavera de 1996 en Estambul con su
discurso en la sesión de clausura de la Cumbre de la Conferencia
de las Naciones Unidas sobre Asentamientos Humanos Habitat II.
Voy a reseñarte algunas de sus frases para que puedas disfrutar
la calidad ética que alcanza un Jefe de Estado cuando,
además de serlo, es revolucionario, cuando por ser revolucionario
dice la verdad, cuando se alinea con los explotados enfrentándose
a los explotadores.
Fidel Castro acusó allí a los países ricos
de destruir el mundo. Denunció con nitidez y rotundidad,
arrancando además fuertes ovaciones y convirtiéndose
en el indiscutible protagonista de la clausura, que la sociedad
actual se ha construido "con el sudor y la sangre de
los explotados". Denunció que "los
países desarrollados, que prácticamente han destruido
el Planeta, son ahora los menos interesados en salvar a la humanidad".
Recordó que "en este mundo algunos lo tuvieron
todo, otros nada". Afirmó que la llamada sociedad
de consumo "es un insulto para las cuatro quintas partes
de hambrientos e indigentes habitantes del mundo, que somos nosotros".
Criticó las ideas de moda como "economía
global y progreso tecnológico" preguntándose
"¿Para qué pueden servir, si no resuelven
los problemas del hombre, si los ricos son más ricos
y los pobres más pobres?". Añadiendo
que: "Si la conversión y la revolución tecnológica
de los países desarrollados capitalistas tienen como resultadoun aumento del desempleo, ¿qué es lo que nos queda
a nosotros, los olvidados?".
Reivindicó una serie de derechos, entre ellos "el
de respirar aire limpio, beber agua no contaminada, poseer un
trabajo digno, alimentarse, recibir educación y ser menos
pobres cuando otros son más ricos".
Y resumió esas exigencias declarando que: "Tenemos, en fin, el derecho a vivir, vivir en paz y con honor". (50)
Déjame que ahora te copie parte de un Manifiesto que subscribimos
un grupo de trabajadores vascos de la cultura. Lo hago para hacerte
patente cuánto y cómo nos sale a muchos vascos de
las entrañas un canto a Cuba, esa gloriosa epopeya comunista,
ese faro, esa esperanza viva que sigue alumbrando a América
Latina y al mundo entero.
Era 1992, el año del maldito V Centenario del comienzo
del genocidio español en el continente mal llamado América
y mentirosamente "descubierto". Del V Centenario del
proceso que Marx clarificó certeramente en El Capital
diciendo que: "la esclavitud disfrazada de los asalariados
en Europa exigía, a modo de pedestal, la esclavitud sans
phrase (desembozada) en el Nuevo Mundo"
(51) y que "Los
tesoros expoliados fuera de Europa directamente por el saqueo,
por la esclavización y las matanzas con rapiñas,
refluían a la metrópoli y se transformaban allí
en capital"
. (52) Nos reunimos un puñado
de trabajadores de la cultura vasca para intentar potenciar la
solidaridad con el pueblo cubano y pergeñamos este texto
que es pálido reflejo del amor y la admiración que
tantos vascos hemos sentido durante años y años
por la Cuba comunista y revolucionaria:
"Ya la Patria me ha dado un Tesoro/he aprendido a leer
y a escribir". Las vascas y los vascos que tenemos edad suficiente
para haber luchado en la larga noche de piedra de la dictadura
franquista recordamos bien que fueron esas frases musicadas en
un disco de Canciones de la Revolución Cubana las que nos
erizaron el vello de emoción y nos enseñaron la
lección de la urgente prioridad que a la Cultura daba la
Cuba Nueva que se alzaba sobre las voluntarias ruinas del garito
y del burdel en que la dominación yanqui había convertido
a la isla por decenios.
Precisamente porque la Cuba Libre y Nueva enseñó
a leer y a escribir a los cubanos, porque escolarizó a
todos sus niños y jóvenes, porque hizo baratos y
abundantes y usados a los libros, porque extendió y profundizó
la cultura sanitaria que impidió a las mujeres morir de
parto y alargó la vida de sus gentes, porque los niños
cubanos no mueren antes de cumplir un año ni están
mal nutridos como tantos y tantos otros niños de la América
Latina que tienen la desgracia de estar, como dijo el poeta, "tan
cerca de los Estados Unidos", el pueblo cubano lleva un tercio
de siglo sufriendo, de mano de los yanquis, un bloqueo comercial
sin precedentes en la Historia.
Un bloqueo que viola las reglas del sedicente Derecho Internacional,
que instrumenta la rabia impotente del Imperio yanqui y su enloquecido
afán por acabar con el ejemplo de dignidad que el pueblo
cubano da a los pueblos de América Latina. Un bloqueo criminal
e inmisericorde que intenta demostrar a los pueblos de América
Latina que es imposible que ellos construyan con sus manos y su
voluntad su futuro y que tienen que limitarse a sufrir el destino
que para ellos deciden las multinacionales yanquis. Un bloqueo
que intenta establecer como único camino para los latinoamericanos
el que, durante los 500 años de continuado fracaso del
"capitalismo real" que llevan padecidos, les ha conducido
a la actual miseria, al hambre actual, a la actual enfermedad,
a la incultura actual, a la actual espantosa situación
que para América Latina está suponiendo el triunfo
de la política de Estados Unidos.
Porque estamos a favor del pueblo cubano, porque estamos en
contra del bloqueo estadounidense, porque estamos en contra de
la política que Estados Unidos realiza contra Cuba y contra
América Latina toda, nosotras y nosotros, escritores y
pintores, actores y músicos, científicos y profesionales,
periodistas, escultores, trabajadoras y trabajadores de la cultura
vasca, firmamos........ y sellamos con este Manifiesto nuestro
personal y colectivo compromiso, Cuba revolucionaria y asediada,
de que aquí, en Euskal Herria, se repite entre los vascos
contigo lo que, como escribiera el poeta en su Elegía,
le sucedió a aquel escritor cubano, comisario político
que murió a este lado del Océano luchando contra
el fascismo español. Que:
Nadie llora a tu lado:
desde el soldado al duro comandante,
todos te ven, te cercan y te atienden
con ojos de granito amenazante
con cejas incendiadas que todo el cielo encienden.
(ELEGIA SEGUNDA. A Pablo de la Torriente, comisario político. Autor: Miguel Hernández (53)
Cap.14. Y más sobre Cuba. Los preciosos libros de Oriol Martí
y Carlos Méndez Tovar. Y una cita de Alfonso Sastre.
Notas:
(50) EGIN 19.6.1996 página 31 y EL MUNDO DEL PAIS VASCO
15.6.1996 página 30.
(51) Karl Marx: Das Kapital/ Kritik der politischen ökonomie.
Buch I.1867. op. cit. página 949.
(52) Karl Marx, ibidem página 942.
(53) Miguel Hernandez: "Elegía segunda (A Pablo
de la Torriente, comisario político) en Pablo de la
Torriente Brau : Peleando con los milicianos, México, 1938
(libro póstumo, De la Torriente murió el 19 de diciembre
de 1936 defendiendo Madrid). Cito de la página 7 de la
3ª edición (1ª en el Estado español) Laia,
Barcelona, 1980. 282 páginas.